Alguna vez le decía que me preocupaba una cosa enormemente. Estaba perdiendo mi capacidad de aprender cosas nuevas, o si las aprendía, era a un costo demasiado alto. Estaba involucrado en sendos proyectos con sendas empresas de cierta importancia en el país y en Bogotá. Todos los días revisaba nuevas funcionalidades, nuevos requerimientos, les daba la vuelta, me imaginaba a los más de mil imbéciles que se sentarían a dar click donde no debían, borraba, repisaba, volvía a borrar, escribía largas horas solo en el edificio más solo en que he tenido el placer de trabajar y entonces, de repente, tal vez mirando a lo lejos por los cristales o solo dando una vuelta por el piso, vino a mi mente la imagen que me asustó, que me preocupó definitivamente.
Ya no sentía que mi cabeza aprendiera más cosas, lo sentía como sentir el dedo chiquito estrellarse contra una esquina. Sabía que en mi cerebro ya no entraba más información. No me sentía abrumado ni pasmado ni embotado, no. Me sentía lleno. Sabía entonces que si aprendía algo nuevo, era porque algo viejo se había perdido inexorablemente de mi cerebro. Yo imaginaba que tal vez saltaba por las orejas y se refundía entre los papeles de algún oficinista vacacionista ausente.
Hoy supe que es cierto. Hace días tengo un problema serio a la hora de escribir cojer coger, elegir, dirigir, escojer escoger y verbos de ese estilo (acabo de corregir esa j que me quedó mal, dos veces). Hoy caí en cuenta de que eso es algo que olvidé y que me hace falta. No olvidé como se escribe, olvidé algo peor: Olvidé cómo mi cerebro sabía saber cómo se escribían esos verbos. Y no, el hecho de saberme consciente de eso no ha recuperado ese conocimiento. Sólo me queda el recuerdo de haber sabido hacerlo y sé qué lo he olvidado, a lo mejor por siempre.
Hoy daría alguno de estos nuevos saberes banales como el nombre de Paul el pulpo, los atajos de teclado ctrl+m,o; alt+shift+F10; ctrl+alt+supr, las iniciales de los países de la copa mundo en twitter #GER #PAR #NED #ESP #RSA, por volver a escribir esos verbos sin ninguna prevención ni temor.
Claro, cabe la posibilidad de que haya olvidado que nunca lo supe en verdad, pero ese camino no pienso tomarlo a esta hora…




