caycedo

Soy un pequeño hombre de pueblo que nunca vivió fuera de su país, que encontró un día una libreta de Field Notes y más tarde la perdió

Los Bogotanos somos o creemos ser el indicador infalible del calentamiento global. Las ruanas de hace 60 años ya no habitan en los armarios y la ropa huele a planchado bajo el ardiente sol de la sabana. Hace 4 meses volví a vivir al norte de la ciudad. Ningun pronóstico en cuanto al dificil cambio se ha cumplido. Nadie atinó a decir que Bogotá se volvía a enfriar. Trabajo como siempre a centimetros de mi cama, una ventana pequeñita da al oriente donde veo las casas de los vecinos y los árboles de la cuchilla del cerro del codito. El sol acá no entra hasta el otro lado del apartamento como en Palermo, ni calienta los pies.

Bogotá se me enfrió en Abril. Sería el primero o dos de abril cuando empezó a llover a diario, llegó Mayo y llovía die de por medio, llegó Junio y mi hermano reportaba desde Gotemburgo días mas largos y temperaturas como las de Bogotá, las de esta nueva Bogotá invernal donde llueve dia de por medio. Ya es Julio y parece que nadie ha salido a la calle a decirle a Bogotá que el Verano ya empezó, que el solsticio ha quedado atrás y que estoy aburrido de trabajar enruanado y de soportar ese viento que cala en mis huesos.

1 year ago