caycedo

Soy un pequeño hombre de pueblo que nunca vivió fuera de su país, que encontró un día una libreta de Field Notes y más tarde la perdió

  1. La columna de hoy (por desgracia se fue con varios errores tipográficos y no tipográficos) es el producto de varias reflexiones que se iniciaron hace cosa de un mes luego de ver este documental semisensacionalista sobre el uso de la burundanga en Bogotá. Al final del documental los gringos entrevistan a un tipo que tuvo un amigo que murió tras un atraco con burundanga. El tipo cuenta primero el atraco y luego, cuando parece que ya se terminó la historia (con el amigo muerto en medicina legal), dice: “Y por eso tuve que hacer lo que hice.” Y lo que hizo es la verdadera razón de la entrevista: el tipo cuando era joven había tenido una breve carrera como criminal, así que fue al barrio Santafé, averiguó quiénes fueron los que le hicieron eso a su amigo y los mandó a matar. Eran dos mujeres y un tipo. A las mujeres, que se prostituían, las llevaron a un hotel, las violaron y luego las descuartizaron. Al hombre, aparentemente, “le fue peor.” Luego de ver ese documental volví a ojear el libro de Vollmann. Releí la introducción, que me gusta tanto, y revisé algunas de las secciones dedicadas a la lógica de las venganzas. Luego recordé que hace rato que quería leer los ensayos dedicados a Colombia que hacen parte de la versión unabridged. Le dediqué un tiempo a buscarlos en línea pero no los encontré. Finalmente, por medio de contactos, conseguí una versión en PDF. Pensé muchas cosas mientras leía esos ensayos. Sobre todo pensé que esa Bogotá que describe Vollmann fue la ciudad que yo dejé en 2001. Me impresionó mucho, no sé bien por qué, darme cuenta de eso y recordar mi desinterés ante todo lo que pasaba por esos días.
  2. El detonante de la columna es que Sergio, recién llegado hace pocos días a Bogotá, se enteró de la historia de una familiar que acababa de pasar por un “paseo millonario”. Cuando terminaron de ordeñar sus cuentas bancarias, llevaron a la mujer a un sitio desolado y la reventaron a patadas.
  3. En una sección de Rising Up and Rising Down Vollmann lista las justificaciones para ejercer violencia que ofrecían en cada uno de los lugares que visitó. En Colombia la lista es la siguiente (la transcribo en inglés porque no sé cómo traducir algunos términos): Defense of creed, authority, ground; policy of deterrence, retaliation, revenge, sadism.
  4. ¿Vieron la cifra asociada a venganzas en la tabla que encabeza esta entrada? ¿La compararon con el número de víctimas de la “violencia política”? La tabla, que compila los homicidios en el país en 2008 tabulados por “circunstancias”, proviene de acá.
  5. Si quieren copia de los ensayos a los que me refiero en el artículo, escriban un correo a mis.perdidas en gmail con Subject: Someone is saving you as a token of shame.

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2 years ago