caycedo

Soy un pequeño hombre de pueblo que nunca vivió fuera de su país, que encontró un día una libreta de Field Notes y más tarde la perdió

Soccer es un gato. Tiene el pelo todo blanco y casquitos negros de formas irregulares y duerme enrollado en una butaca del pasillo al aire libre que comunica todas las torres del Edificio Geranios.

Soccer llegó hace unos dos años al edificio, y como cosa poco común en este país tan egoísta, la comunidad lo acogió. Pagó su esterilización, sus vacunas, su médico de cabecera, platos y comida mensual. El consejo de administración ese primer año presentó un presupuesto que incluía un rubro con un nombre muy particular, muy propio: Soccer.

Soccer todas las mañanas tiene una labor sagrada, se sienta en la jardinera al frente del edificio entre 5 y 6.30 de la mañana y despacha a los niños del edificio cuando suben a sus buses escolares. El resto del día, es un gato de calle como todos, sale, consigue peleas, palomas y quién sabe cuantas aventuras más tendrá.

La población del edificio es mayor. Viven abuelitos sobretodo y algunas familias jóvenes. Todos son escoltados por el gato en el sótano cuando llegan de trabajar o salen a la oficina. Los niños en la tarde juegan con él por los pasillos, parqueaderos y zonas verdes. Algunos después lo invitan a su casa a comer o tomar agua. La administradora ha sido clara en recomendar que nadie le de leche, es muy pesada y le puede sentar mal.

A veces llega con heridas de las peleas que compra a otros gatos del barrio, y quién sabe sus dominios hasta donde se extienden. Lo que es seguro es que en el Edificio Geranio encontró un hogar. 80 familias pagan administración en buena parte, porque lo aman y quieren ofrecerle un bonito hogar, una gran familia.

Hace 15 días Soccer no vuelve. Hay cientos de personas preguntando por él. Yo tampoco le he visto y los celadores y colaboradores del edificio lo han preguntado por todas partes, los abuelitos lo recomiendan en las tiendas del barrio y lo preguntan todos los días. Creemos que Soccer ya no volverá, un gato siempre vuelve a  ese pedazo de tierra que considera hogar, al sitio donde puede dormir trnauilamente. Su presencia por algo mas de dos años logró unir a una comunidad de 80 familias alrededor de sus andanzas y felina personalidad al punto de que todos se preocuparon por darle una hermosa estadía en sus apartamentos y corazones.

Un gran saludo, y una vida digna a Soccer, el gato del Edificio Geranios.

1 year ago