caycedo

Soy un pequeño hombre de pueblo que nunca vivió fuera de su país, que encontró un día una libreta de Field Notes y más tarde la perdió

Hoy, como hace muchísimo tiempo no lo hacía me subí a una buseta para volver a mi casa. Tenía un hermoso libro en la maleta y lo saqué para leer como una defensa al tedio insoportable del viaje en bus, a la sensación irresistible de no poder controlar mi tiempo o mi rumbo. Me dí cuenta de que muchas mujeres lindas aún viajan en bus y que todavía se puede leer en ellos sin quedarse ciego tal vez porque la velocidad es absolutamente baja. Esa inquieta calma de leer en el bus sin mirar a la gente subir y bajar, sin mirar por dónde va, es lo único que me haría bajar de la cicla completamente.

Cada primer jueves de febrero Bogotá celebra a regañadientes el Día del No Carro. Una invención plausible que hoy
noes más que una jartera. Porque contrario a todo lo que el día quiso motivar, para la gente es una mamera andar sin Carro; Nopoder usarlo es un atropello, una prohibición más de ese infinito conjunto de cosas prohibidas.

No poder usar el Carro (ese  objeto único alcanzable en esta economía enferma que te permite mostrar tu cédula y recibir las llaves pero noasí si quieres un techo para tu familia) es derrumbar ese primitivo y trivial sueño del trabajador promedio. Es triste cómo a los 6 meses de trabajar todos quieren un Carroen el parqueadero. Años después, muchos seguirán pagando arriendo por el sitio en que comen, sueñan y aman y tendrán el mismo Carro.

Aunque suene soso, esta mal vendido el dia del No Carro. Con tanto publicista,
community, copyy mentes chicaún nose les ha ocurrido quitar el Node esa frase; soso. Pueden volver muy cool la ropa pre-roida pero no movilizarse en otras cosas diferentes a sus Carros. Seguro mañana el timeline de todo gritará a los cuatro vientos lo cool que es quejarse por Nopoder usar el Carro, y las  empresas ajustarán sus horarios para las terribles congestiones que habrá en transmilenio y dentro de los buses y por la escasez de taxis con cupo, por toda la ciudad y permitirán el trabajo desde casa (sin darse cuenta de lo bueno que es) y terminarán estimulando la necesidad de aferrarse a un Carrocomo único medio para mover el culo de la casa al trabajo y viceversa.

Hace falta educación para que el día del No Carro surta el efecto deseado, pero una educación más atrevida que la repetidera de que es mejor en bici, de que el medio ambiente y tal por cuales. Una forma de enviar el mensaje tal, que la respuesta, al menos, ya
nosea mandarnos a masturbar con el sueño de una ciudad diferente, sino atrevernos a salir a la calle a poner las fichas por una ciudad diferente.

1 year ago